Rafa Nadal se enfrenta a una complicada situación que no tendrá que resolver con una raqueta en la mano, sino con un ejército de expertos fiscales y legales.
La Diputación de Guipúzcoa ha abierto una investigación contra el entramado empresarial creado por el tenista para gestionar sus ingresos. Entramado radicado en este territorio, según las sospechas de la Inspección de la Hacienda Foral (que ya habría contactado con la Agencia Tributaria), para pagar una notable menor cantidad de la que le correspondería si tributase en Manacor, su isla natal. En el último ejercicio documentado, el número 2 del mundo pagó apenas el 0'5% de sus beneficios al fisco.
Según El Confidencial, que amplía la noticia adelantada por el diario digital vasco Primeran,en 2009 (fecha de ese ejercicio) la empresa Aspemir (principal cabeza de esta red) apenas tributó 10.319,94 euros de los casi 19,81 millones de euros que reflejó en su balance antes de impuestos.
En el periodo que va de 2005 a 2009, la firma controlada por el deportista declaró beneficios por 47,37 millones de euros y según el Registro Mercantil, sólo pagó 11.058,42 euros en conceptos de impuestos. Esto es: sólo un 0,02% de los ingresado.
De hecho, en 2006 y 2007 no pagó nada en concepto de Impuestos de Sociedades pese a que su beneficio se elevó por encima de los 17 millones de euros. El pago anteriormente reseñado se correspondería a los posteriores ejercicios.
El entramado empresarial bajo el paraguas de las SPE
La red se habría beneficiado de las ventajas fiscales que tienen las SPE (Sociedades de Promoción de Empresas) en el País Vasco, figura que no existe en el resto de España y que permite exenciones a los créditos participativos para fomentar la inversión empresarial y la creación de empresas, aunque ha sido utilizada principalmente en el sector inmobiliario.
La trama empresarial, según Primeran, funcionaría de la siguiente manera: la empresa Debamina (controlada en un 99,5% por Nadal y un 0,5% por su padre, que era el administrador único de la sociedad) controlaba el 100% la citada Aspemir, que era la empresa que se acogia al régimen de SPE. Aspemir, a su vez, controlaba el 100% de Goramendi XXI, empresa a la que Nadal había cedido sus derechos de imagen.
Para pagar menos impuestos, Aspemir prestaba dinero a Goramendi XXI, que devolvía los intereses con los ingresos generados por Nadal en su actividad profesional. Estos intereses (que según las cláusulas de los contratos ascendían hasta al 95% de los beneficios de Goramendi XXI), bajo el régimen de SPE, permitían que Aspemir pagara muy pocos impuestos.
Esta figura ya fue puesta en cuestión con el caso Glass Costa (que salpicó al ex director de Hacienda de Guipúzcoa y ex senador del PNV Víctor Bravo), empresa inmobiliaria catalana que falseó su domicilio fiscal para evadir impuestos, lo que también habría hecho, presuntamente, Rafa Nadal. Las empresas de Nadal tenían domicilio fiscal en una asesoría en San Sebastián, pero su padre, el administrador, lo mantenía en Manacor.
En 2009 trataron de "guipuzcoanizar" las sociedades nombrando un consejo de administración y un domicilio propio, pero finalmente, ante la polémica con las SPE, la red de empresas creadas por Nadal y gestionada, en parte, por su padre, dejó de tener su domicilio fiscal en este territorio histórico a finales de 2011. Fue entonces cuando regresó de nuevo a Manacor. Es allí donde ahora tributa Nadal y sus empresas.
Todas ellas cumplirían de manera estricta los requisitos para tributar en Guipúzcoa, si bien detrás de estas formalidades podría esconderse la voluntad del tenista de evitar pagar más, como debería hacer en otros territorios.
La investigación habría venido impulsada por el nuevo Gobierno de Bildu, que a su llegada al poder en esta provincia, habría empezado a destapar éstas y otras irregularidades más amparadas por el anterior Ejecutivo del PNV.
Ref.: El Economista
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