La crisis económica ha tenido graves repercusiones sobre la economía mundial, y española y las finanzas publicas.
El sector financiero ha desempeñado un papel fundamental en el desencadenamiento de la crisis, aunque han sido los ciudadanos, empresas y administraciones publicas los que han sufrido las consecuencias y costes de la misma. En el conjunto de Europa hay un amplio consenso sobre la conveniencia de regular mas estrictamente el sector financiero y hacer que aporte una contribución mas equitativa al sistema económico. Algunos Estados miembros ya han emprendido acciones en varias direcciones en el ámbito de la fiscalidad del sector.
La Comisión Europea, en su caso, ha hecho una propuesta de enfoque común y visión global compatible con el mercado interior. Con el objetivo de cumplimentar el marco de regulación de la Unión Europea, con esta propuesta se pretende lograr unos servicios financieros más seguros y dificultar que se vuelvan a producir las prácticas tan arriesgadas que han llevado a cabo cajas y bancos.
La Comisión Europea ya lanzó la idea de aplicar un impuesto sobre transferencias bancarias el 2010, pero es ahora cuando, después de reiteradas peticiones del Consejo Europeo y del Parlamento se presenta dicha propuesta como un primer paso para evitar la fragmentación del mercado interior de servicios financieros y hacer frente a todas las medidas fiscales adoptadas a nivel nacional de forma descoordinada, y garantizar que las entidades financieras contribuyan equitativamente a la financiación de los costes generados por la crisis y asegurar unas condiciones de igualdad con los demás sectores a nivel fiscal. También se pretende desincentivar las transacciones que no refuercen la eficiencia de los mercados financieros y evitar así posibles crisis futuras.
Ref.: Comisión Europea
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