La Tercera Revolución Industrial es el nuevo paso obligado.


Jeremy Rifkin publica La Tercera Revolución Industrial (ed. Paidós), y reclama a los jóvenes que tomen las riendas del movimiento que modificará todo el panorama económico, político y energético del mundo.
Una revolución basada en el poder lateral que han sabido demostrar tan bien en las calles. Asegura que “es tiempo de evolucionar y trasladar lo aprendido a las empresas, a la política y a la sociedad civil”.
Según Rifkin, la segunda revolución industrial ya está agotada. Él confía en la necesidad de una nueva revolución, que creará millones de empleos en toda Europa y miles de oportunidades para las pequeñas y medianas empresas con un objetivo primordial, el cambio climático y la seguridad energética.
“La UE respalda formalmente este paso hacia adelante  Alemania está liderando este cambio. Hasta hace doce meses España se estaba moviendo deprisa como la otra mayor potencia, pero ahora todo está estancado.”
Rifkin basa la nueva revolución en cinco aspectos fundamentales. Primero, el compromiso de la UE a convertir el 20% de su energía en renovable a partir del 2020. Segundo, la recolección y aprovechamiento de esta energía renovable. “Tenemos suficiente energía limpia como para proveer a la raza humana hasta el final de la historia, pero falta saber almacenarla y aprovecharla eficientemente. La podemos conseguir en los edificios, el objetivo es conseguir que cada edificio en Europa se convierta en una pequeña planta de energía verde que lo haga autónomo y no requiera ninguna energía extra.” Tercero, conseguir un almacenamiento óptimo de energía verde. Cuarto, basar todo el sistema nervioso de este aprovechamiento en Internet, juntar las tecnologías de la comunicación y las nuevas energías para convertirse en el canal de transmisión principal. Por ultimo, utilizar la energía verde en todas las vías de transporte posibles. “Podremos recargar nuestros coches eléctricos en cada esquina gratuitamente gracias a pequeñas plantas de energía instaladas en los edificios”.
Rifkin insta a desarrollar todos los puntos al unísono y fomentar así la creación de miles de trabajos a corto plazo pero de largo recorrido.
“España vive una crisis inmobiliaria que ha dejado a millones de personas que se dedicaban a la construcción sin trabajo. Este movimiento verde permitiría la reconstrucción rápida del sector inmobiliario transformando los edificios en microplantas de energía renovable. En Alemania ya lo están probando y funciona, si ellos lo han hecho, porqué no España?”

Ref.: lavanguardia.com

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